
Sí, el neurofeedback puede producir efectos secundarios, aunque los descritos en los estudios suelen ser leves y transitorios. Entre las molestias comunicadas se encuentran cansancio, somnolencia, dolor de cabeza y, con menor frecuencia, náuseas o mareo.
El neurofeedback EEG convencional es una técnica no invasiva: los sensores registran actividad cerebral desde el cuero cabelludo y no introducen corriente eléctrica en el cerebro.
Por eso realizamos seguimiento desde el inicio y adaptamos el entrenamiento a la respuesta de cada persona.
¿Es seguro?
Sí. El neurofeedback EEG es una técnica no invasiva y generalmente bien tolerada.
En algunas personas puede aparecer al inicio alguna molestia leve, como cansancio, somnolencia o dolor de cabeza. Cuando ocurre, revisamos cómo ha respondido la persona y ajustamos el entrenamiento si es necesario.
En nuestra experiencia clínica, cuando aparece alguna molestia al inicio, suele disminuir o dejar de repetirse después de ajustar el protocolo.
Por eso el seguimiento desde el comienzo es importante: nos permite adaptar el entrenamiento a la respuesta de cada persona y mantener el proceso lo más cómodo posible.
¿Cuánto suelen durar?
Cuando aparecen molestias leves, suelen ser transitorias, aunque no existe una duración idéntica para todas las personas.
Una sensación puntual de cansancio no tiene la misma importancia que un síntoma intenso, repetitivo o que interfiera con las actividades habituales.
Lo útil es observar:
qué aparece, cuánto dura y si vuelve a ocurrir.
Si una reacción persiste, aumenta de intensidad o se repite claramente después de las sesiones, conviene revisarla.
¿Dolor de cabeza, sueño o cansancio significan que está funcionando?
No. Sentirse peor después de una sesión no demuestra que el entrenamiento esté siendo más eficaz.
Una cefalea, somnolencia o cualquier otra molestia tampoco debería explicarse automáticamente diciendo que “el cerebro está cambiando” o “aprendiendo”.
Y lo contrario también es cierto: no experimentar ninguna sensación particular no significa que el entrenamiento no esté produciendo ningún efecto.
La evolución debe valorarse según aquello que se quería mejorar al comenzar y los cambios observados a lo largo del proceso.
¿Puede afectar al sueño o al estado de ánimo?
En algunos estudios se han registrado cambios relacionados con el sueño, la ansiedad, la irritabilidad o el estado de ánimo.
No significa que sean reacciones habituales ni que cualquier variación durante el tratamiento tenga necesariamente su origen en las sesiones.
Sin embargo, si una persona empieza a dormir claramente peor, nota una activación inusual o experimenta un empeoramiento emocional que se repite, esa información merece ser tenida en cuenta.
No consideramos adecuado asumir que hay que encontrarse peor antes de mejorar.
¿Los sensores envían electricidad al cerebro?
No. En el neurofeedback EEG convencional, los sensores registran señales; no administran corriente eléctrica al cerebro.
Los electrodos se colocan sobre el cuero cabelludo y recogen actividad electroencefalográfica. Esa información se procesa para generar el feedback visual o auditivo utilizado durante el entrenamiento.
Esto lo diferencia de otras técnicas de estimulación cerebral que funcionan de manera distinta.
¿Puedo hacerlo si tomo medicación?
Tomar medicación no impide necesariamente realizar neurofeedback, pero es importante comunicar qué tratamiento se está siguiendo antes de comenzar.
La medicación puede ser relevante para interpretar determinados cambios durante el proceso.
El neurofeedback no debería utilizarse como motivo para reducir, modificar o retirar por cuenta propia una medicación prescrita. Cualquier cambio debe valorarse con el profesional sanitario responsable de la prescripción.
¿Qué riesgos o desventajas conviene tener en cuenta?
Más que aplicar el mismo protocolo a todo el mundo, lo importante es que exista una valoración previa y seguimiento durante el proceso.
Bajo el término neurofeedback existen diferentes protocolos y formas de entrenamiento, y esas diferencias son relevantes.
Un proceso bien planteado debería incluir:
- un objetivo concreto antes de empezar;
- información sobre antecedentes y tratamientos relevantes;
- seguimiento de la evolución;
- atención también a posibles cambios no deseados;
- posibilidad de ajustar el entrenamiento cuando sea necesario.
Personalizar no consiste simplemente en elegir un protocolo diferente, sino en adaptarlo según la respuesta de la persona.
¿Cómo sé si me está sentando bien?
La mejor referencia no es buscar sensaciones después de cada sesión, sino comprobar cómo evoluciona aquello que queríamos mejorar.
Antes de empezar conviene definir objetivos suficientemente claros.
Si una persona quiere trabajar su capacidad de concentración, interesa observar qué ocurre con esa concentración. Si el objetivo está relacionado con sueño, regulación u otra dificultad, habrá que valorar específicamente ese aspecto.
Las sensaciones inmediatas pueden aportar información, pero no sustituyen una evaluación de la evolución.
La pregunta fundamental es:
¿Estamos avanzando hacia el objetivo que definimos al principio?
¿Que sea seguro significa que funciona?
No. Seguridad y eficacia son cuestiones diferentes.
La seguridad estudia qué riesgos o molestias pueden aparecer.
La eficacia intenta determinar si una intervención produce un beneficio relevante para un determinado problema y bajo qué condiciones.
Por eso una técnica puede ser bien tolerada y no necesariamente conseguir el resultado que una persona busca.
La investigación sobre eficacia merece analizarse por separado, teniendo en cuenta el problema estudiado, el protocolo utilizado y la calidad de los estudios.
En nuestro artículo sobre evidencia científica del neurofeedback analizamos esa cuestión con más detalle.
¿Tienes dudas antes de empezar?
Si estás valorando hacer neurofeedback, la primera consulta puede servir para conocer qué quieres mejorar, qué has probado hasta ahora y qué expectativas tienes sobre el entrenamiento.
La primera pregunta no debería ser cuántas sesiones necesitas, sino qué quieres que cambie y cómo vamos a saber si está cambiando.
Referencias científicas
Patel K, Sutherland H, Henshaw J, et al. (2020).
Effects of neurofeedback in the management of chronic pain: a systematic review and meta-analysis of clinical trials. European Journal of Pain, 24(8), 1440–1457. DOI: 10.1002/ejp.1612.
Por qué la citamos: revisión de 21 estudios clínicos en la que se describieron efectos secundarios como dolor de cabeza, náuseas y somnolencia, generalmente sin provocar el abandono del tratamiento.
Neurofeedback Collaborative Group (2021).
Double-Blind Placebo-Controlled Randomized Clinical Trial of Neurofeedback for Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder With 13-Month Follow-up. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 60(7), 841–855. DOI: 10.1016/j.jaac.2020.07.906.
Por qué la citamos: ensayo doble ciego en niños con TDAH que registró de forma específica posibles acontecimientos adversos durante el entrenamiento.
Rice DA, Ozolins C, Biswas R, et al. (2024).
Home-based EEG Neurofeedback for the Treatment of Chronic Pain: A Randomized Controlled Clinical Trial. The Journal of Pain, 25(11), 104651. DOI: 10.1016/j.jpain.2024.104651.
Por qué la citamos: ensayo clínico aleatorizado reciente que evaluó también la seguridad del entrenamiento EEG y no encontró acontecimientos adversos graves relacionados con la intervención.

